miércoles 8 de abril de 2009

NO HAY DOLOR


Después de varios meses de natación, había llegado la hora de dar el salto. De poner el físico a prueba, y ya no me valía ni el aeróbic, ni el fitness, ni tonterías de esas. Y,¿hay algún deporte mas duro que el ciclismo?, definitivamente NO.

Indescriptibles, insufribles, inhumanas, insoportables, incurables, in...,in...., me quedo sin adjetivos para describir las agujetas que sufrí después de mi primera clase de spinning. Una sola sesión bastó para dejarme rota por completo durante algo mas de una semana. Joder, ¡que dolor!.

Mi pensamiento a cada paso, cada escalón, cada sentarme y levantarme, durante esa semana fue: !Me cago en la puta virgen y la madre que parió a la bici!!. Fue horrible, una tortura: como si a cada movimiento de mis piernas me las estuvieran apuñalando con cuchillos cebolleros...

Nada me sirvió para calmarlas, ni bebidas isotónicas, ni agua azucarada, ni andar, ni el ibuprofeno 600, ni pollas en vinagre, nada te las quita.

En estas ocasiones es cuando te arrepientes de vivir en un 3º sin ascensor y te das cuenta de que la ciudad no esta hecha para discapacitados, que es lo que fui durante una semana. Todo son escalones, no hay rampas por ningún lado y las escaleras del metro están muy duras cuando caes rodando por ellas...

después de la caída tuve que ir al médico para pedirle, casi con lagrimas en los ojos, piedad y que me hiciera un justificante para no ir al curso del paro. No podía con mas escalones. Salí de la consulta con mi justificante y con una inyección de analgésicos para caballo, en el culo, dispuesta a pasar cuatro días encerrada en casa.

Durante esos días hice memoria sobre todos los deportes o ejercicios que he practicado y ninguno jamás, me ha hecho sufrir tanto.

Veamos: en ballet nos obligaban a despatarrarnos de una forma inhumana y a hacer cientos de abdominales seguidas (supuestamente para brincar mas alto). En sevillanas teníamos unas sesiones de castañuelas que terminabas con los brazos hechos trizas. En judo, los golpes sobre el tatami me daban dolor de cabeza. En patinaje, las piernas sufrían, pero eran mas duras las caídas sobre el cemento pulido. Jugando a voleibol los puños se me quedaban hechos papilla y jugando al fútbol las espinillas. La natación, el aeróbic y el fitness me dejan exhausta, pero te recuperas enseguida. Nada de esto se le puede comparar.

Uhmm... quizás el sufrimiento mas parecido al spinning son los últimos dos kilómetros de la San Silvestre Vallecana...., pero no, ni de coña. Claro que no he probado la maratón....

Mira que me lo advirtió la monitora: que si era la primera vez que no forzara.

¿Forzar yo?, pero si tengo unos cuadriceps de acero, y unos gemelos envidiables , además que no es la primera vez que me subo a una bici, oiga, un respeto, que llevo toda la vida dándole a los pedales.

De hecho, la clase no me pareció para tanto, dura, pero no las exageraciones que había oído. Pude con toda la carga en la bici y no me faltó la respiración, ¿que mas podía pedir? salí orgullosa y contenta. La alegría me duró 24 horas. Me podía haber dejado el orgullo en casa ese día.

La buena noticia es que, una vez que se pasan las agujetas torturadoras, y sigues haciendo bici, ya no te vuelven a doler igual. Ya llevo un mes y pico y ahora si que estoy empezando a tener piernas de acero. No hay dolor.


Quedáis advertidos.


Y por cierto, ya que toda la musica que ponen en las clases es el típico chunda chunda machacón, porque no poner del bueno:



jueves 12 de febrero de 2009

SOLDEFEBRERO

Por fin, después de infinitas semanas de borrascas y temporales, sale el sol. Y es maravilloso, porque sus rayos atraviesan las copas de los plátanos y acacias que bordean el camino de clase y hacen que gires la cara hacia ellos mientras guiñas los ojos, para sentirlos mejor, y pienso que ojala llegue pronto la primavera.

No se alcanzan los quince grados hoy, pero el calor del sol hace que parezcan veintidós. El sol de invierno es el mejor, porque calienta pero no asfixia y además, pone de buen humor.

Estamos a mediados de Febrero y faltan todavía unas cuantas semanas antes de que las yemas de las ramas de los árboles (caducifolios), dormidas durante todo el invierno, estallen y den paso a las primeras hojas de la primavera, que tienen ese verde claro tan bonito, que mas tarde nos ayudarán, con su sombra, a protegernos del aplastante (a estas latitudes) sol de verano.

Me quito la bufanda y me desabrocho el abrigo. Sopeso la posibilidad no ir a clase, de desviarme a los jardines cercanos para tumbarme en la hierba a disfrutar del buen tiempo, y poder seguir leyendo “La Quinta Mujer” de Mankell, pero no puede ser, tengo obligaciones de parada. Paso por delante de la exposición de Elio Berhanyer, como todos los días, y vuelvo a pensar que al final no la veré a pesar de haber visto el cartel durante meses.

Ya estoy llegando. No quiero entrar en clase. Tendré que tirarme cinco horas delante del ordenador. Los profesores son malos y los compañeros majos, pero es que ya, el curso que estoy haciendo me está pesando como una losa, tanto como el invierno. Cuando salga será de noche y hará frío, otra vez.

martes 16 de diciembre de 2008

De penas, estadios y bicicletas...

Se esta convirtiendo ya en costumbre: todos los días acabo llorando después de leer el periódico. No sé si dejar de leerlo o comprarme unas gafas de insensibilidad que me hagan ver las cosas de otra forma. El problema es cuando voy en el metro o estoy en un bar, porque acabo haciendo muecas raras para intentar que no se me caigan los lagrimones, cosa que no siempre consigo, con lo cual la gente acaba mirándote por las muecas y por las lágrimas y poniendo cara de: “¿que le pasa a esa chica, si solo esta leyendo el periódico?”. ¿Acaso no es suficiente motivo de disgusto?. El otro día murieron dos bebés porque se incendió la chabola en la que vivían mientras su abuela estaba fuera porque otro de los niños quería hacer pis, sin que nadie pudiera hacer nada por rescatarlos debido a la virulencia del fuego. A otra niña la maltrató y torturó su padrastro hasta dejarla con parálisis cerebral sin que su madre hiciera nada por impedirlo. Medio mundo se muere de hambre por culpa de una crisis que han creado los mas ricos del planeta, o por un brote de cólera, o guerras, o por inundaciones o sequías salvajes, animales y personas son maltratados y abandonados por desalmados...y así hasta el infinito. Por supuesto, de vez en cuando también vienen noticias buenas y entonces voy sonriendo y canturreando por ahí, importándome un pimiento lo que piense toda esa gente gris y catatónica que va en el metro.

Pero no siempre la tristeza es por motivos tan elevados. La ultima noticia por la que he llorado tiene un motivo bastante pueril: dentro de cuatro años demolerán el estadio de mi equipo de fútbol para trasladarlo a otro lado, pero no lo pude evitar, por pena y por rabia. Ni por todas las ventajas del mundo quiero que lo tiren, ni porque vaya a ser mas moderno, con mas aforo y bla bla bla....A mi me gusta tal y como esta, y donde está: a la vera del maltratado río de mi ciudad. Ya sé que hace décadas su estadio era otro, el Metropolitano y que le pasó lo mismo que le va a pasar al Calderón. Aún así, estoy enrocada en mi añoranza ¿porqué hay que ser tan práctico?, donde queda la épica, los recuerdos y por supuesto, el himno, ¿acaso habrá que cambiarle la letra?. Porque ya no estará al borde del río Manzanares ni siquiera tendrá el mismo nombre. Seguro que le ponen el nombre de la empresa patrocinadora seguido de ARENA. Que no sé de donde ha salido la moda de llamar a los pabellones deportivos NO-S
É-QUÉ ARENA, queda horrible. Y todo gracias a nuestro faraónico y archivotado alcalde....


En fin, que me suscribí al periódico y ahora lo leo todos los días. A cambio de tanto chorreo de noticias tengo una caja enorme plantada en el pasillo de casa, sin abrir. Es una bici, cortesía del periódico. Ahí lleva un mes, esperando a que alguien sepa montarla porque viene en pedazos: el manillar por un lado, la cadena por otro, el sillín, las ruedas etc... Pero por lo que he encontrado en la red parece bastante difícil para quien, en su vida no ha cambiado ni una mísera cámara de aire. Me apunté a un foro para que me echaran una mano, pero hablan de cosas que me suenan a chino así que me da vergüenza preguntar nada..... En mi descargo diré que mi padre jamás me dejó reparar nada ni que tocara sus herramientas, porque claro no iba a saber hacerlo tan bien como él. Así son los padres (o al menos el mío). En conclusión: que como no tengo ni idea prefiero no tocar, además de que no tengo el cerro de herramientas necesarias según las webs especializadas.

Mientras tanto utilizo mi vieja bici de marchas, MTB o BTT, o como se llamen. Pero empiezo a sospechar que algo va mal: cuando freno hace un chirrido ensordecedor y cuando cambio de marcha, éste se produce de golpe, varias pedaladas mas tarde. Espero que tenga remedio. De momento no he vuelto a cogerla, voy con la impresión de que me va a fallar en cualquier momento.-Maryanne, ¿conoces algún taller de confianza? ¿que haces cuando te falla la tuya?-



De todas formas, la última vez que salí, mas que la bici lo que me dio miedo fue el salvaje tráfico de la ciudad. Me bastaron unos segundos sobre el asfalto para convertirme en una fundamentalista de la bici y ANTI-COCHE.
Seré bipolar, porque lo mismo me pasa cuando voy conduciendo y me convierto en fundamentalista ANTI-MOTOS-me-meto-por-donde-me-da-la-gana, ANTI-PELAS (taxis) tocapelotas o ANTI-PEATONES suicidas. Lo mismo ocurre, pero al contrario, cuando soy peatona. Pero con diferencia, la gente que va a motor se porta infinitamente peor que la que no, y cuanto mas se malhumoraban los conductores mas pancha iba yo (lo que no quiere decir que despacio, porque me da miedo frenar mucho debido al insidioso chirrido).
Lo curioso es, que por mucha mala hostia con la que me adelantaran los coches entre pitidos de claxon, al final me los encontraba parados en el semáforo o en un embotellamiento, ¿no es ésta la mejor venganza?.

martes 25 de noviembre de 2008

Este fin de semana ha sido de esos que pasan de vez en cuando. De los de cielo plomizo, de los de ánimo por el suelo, de los de austeridad forzosa, en los que no te apetece salir de casa porque hace un frío polar, que te los pasas haciendo odiosas tareas domésticas y en los que para colmo a última hora, el domingo por la tarde te sale un compromiso familiar que no te apetece nada....por pura pereza vital.

Tenía pensado salir el sábado a dar una vuelta con mi recientemente recuperada bici, pero se me quitaron las ganas de golpe tan pronto abrí la ventana y sentí que el frío se me incrustaba en los huesos y veía que todo iba volando por la calle: las hojas de los árboles que habían sido pelados por la ventolera, la ropa de los tendales hecha un higo en las cuerdas, y la gente andando rápido y encogida queriendo huir del frío.
“Otro día será”, pensé. Mira que me lo temía, que no iba a ser capaz, que me iba a vencer la pereza. ¡Maldita sea!.

Pero bueno, no siempre es así, me estoy esforzando y aunque me paso todos los días remoloneando a ver si me sale algo por lo cual tenga que posponer mis clases de natación, al final, me acabo vistiendo deprisa y corriendo para por supuesto llegar tarde y ahorrarme cinco minutillos de calentamiento. Estoy convencida de que lo hago a propósito, inconscientemente, claro, porque odio llegar tarde.

Y es que si tuviera que hacer un ranking de las cosas que me dan mas pereza, la natación estaría dentro de los diez primeros puestos. Para empezar hay que ponerse el incordioso bañador de nadar que con esas tiras cruzadas en la espalda, no sabes ni por donde meter las piernas ni por donde los brazos. Después, hay que meter la cabeza (y todos los pelos) en el todavía mas incordioso gorro de baño que te tira de todos lados, te arranca los pelos y que te hace parecer medio alien, con la cara toda estirada.
Pero todavía, antes de meterme en el agua, faltan las gafas, ¡otra que tal!; Te tiras un rato limpiándolas para ver bien, ajustando las tiras, apretándotelas contra las ojos para que hagan vacío, colocándote una tira por encima del moño y otra por debajo para que no se resbalen....y todo esto ¿para que? para que a los cinco minutos de estar nadando te haya entrado agua y te escuezan los ojos, se hayan empañado y no veas ni torta y te sientas estúpida mirando hacia alguien o algo que no ves, y te las tengas que quitar para empezar de nuevo toda la operación; Pero claro como estas en mitad de la clase pues al final te las pones de cualquier manera ¡y a correr!, que viene el compañero que te va a atropellar si no te quitas de en medio, porque claro, tampoco ve ni torta....

Después de hacer, como buenamente se (porque no para de corregirme) todos los ejercicios que manda la monitora salgo medio a rastras de la piscina, y es que no hay día que al nadar de espaldas no me caiga agua en la cara y me pille respirando....Para el que lo quiera probar: esnifar agua clorada también coloca, después de pasar la fase de medio ahogamiento y ridículo en medio de la piscina claro.
Antes de poder agarrar la ansiada toalla tengo que localizar mis chanclas para no resbalarme mientras doy saltos sobre los pies a la vez que me doy golpes en la cabeza para vaciarme los oídos que se me han llenado de agua...!que gozada¡

Por supuesto nunca consigo sacarme todo el agua de los oídos asi que, entre el ruidito que hace el agua dentro de la cabeza, lo que me apretaba el gorro, lo que me apretaban las gafas, los ojos rojos y saltones por culpa de éstas, el cloro en mis pulmones y los golpes en la sien, llego al vestuario con cara de auténtica colgada.

Debo de ser la única que se siente hecha fosfatina porque todas las mujeres allí presentes cotorrean entusiastas durante largo rato en pelotas ¡y paradas en medio de la ducha!. A ver señoras, ¿no pueden hablar, aunque sea en pelotas si lo prefieren, fuera de la ducha?, porque entre el rato que están paradas hablando y el otro buen rato que están frotándose como si tuvieran que quitarse la mugre de varios meses, ¡hay gente que no tiene toda la mañana y está esperando para ducharse!.

Aunque la verdad es que hace ya tiempo que desistí de ducharme en el vestuario, porque entre el cansancio y el empanamiento que llevo, no puedo soportar a un montón de señoras gritando en la ducha, gritando debajo de los secadores, o gritanto porque sí....no puedo, no puedo. Así que, me arranco el disfraz de alien acuático, me cambio y me largo a casa lo mas rápido posible antes de sufrir congelación en la cabeza por llevar el pelo mojado en noviembre.....

¿Es, o no es, fuerza de voluntad soportar todo esto tres día a la semana?


.....

viernes 12 de septiembre de 2008

Ainssssss!!!

Siempre me he lamentado de que mi cumpleaños cayera a finales de agosto. En el colegio no podía llevar caramelos a clase ni celebrarlo con los compañeros así que tocaba celebrarlo siempre con la familia allá donde estuviera pasando el verano. En el instituto me esperaba a septiembre para celebrarlo, pero no era lo mismo, resultaba descafeinado celebrarlo un mes mas tarde, porque además se juntaba con el de mi hermana. En la universidad me tocaba estar ese día empollando como una posesa porque a los pocos días invariablemente tenía un puñetero examen de septiembre.

Pero, ¿y ahora? ¿Cuál es la excusa?. Ninguna.

Para mi buena fortuna me tocó trabajar el fin de semana entero de mi cumpleaños y encima tuve que ir a otra fiesta que nada tenia que ver con el día de mi nacimiento y en la que nadie se acordó de felicitarme, por cierto.

Menos mal que unos días antes logré reunir a unos pocos amigos para pasar el día en la sierra, jugar a las cartas y comer un trozo de tarta…

…..pero no fue fácil porque desde hace ya tiempo, quedar con la gente, con esos amigos que hasta hace dos o tres años veías cada día o cada fin de semana o al menos con mucha frecuencia, es tan fácil como pedirle audiencia al Papa.

Pero no, no me quejo porque nadie se acordara, es más, todo el mundo (o casi) se acordó de mi, de llamarme y felicitarme, sino por el desapego generalizado. Así que he decido no celebrarlo porque para los amigos lo que hay que tener es voluntad no obligación.

Menos mal que allá por Junio me harté de decir y escribir en correos electrónicos que iba a pasar los siguientes meses atada a la gran ciudad, que podíamos quedar para vernos, tomar algo, charlar, contarnos la vida, reírnos…o llorar.

Para los que os lo habéis perdido: he pasado el verano trabajando con un compañero cabrón haciéndome la puñeta, trabajando fines de semana y fiestas de guardar. Me escapé en Julio tres días que logré juntar para ir a ver el mar a Almería en donde hacia un calor de cojones pero que disfruté mucho hasta que me llamaron del trabajo para cubrir una guardia de 12 horas infernales en un ambiente hostil y mortecino. Pasado ese trago, llegó Agosto, y las fiestas del 15, y por supuesto, mientras mi familia las celebraba con buen marisco y Alvariño en el pueblo, yo andaba vegetando por la oficina. A finales llegó mi cumple y el de mi primo, que nació el mismo día que yo (¡otro Bartolo dijeron cuando nació!), y el de Álvaro que cumplió su primer año con nosotros y sus emocionados padres… Ah! y la gran boda cursi de una amiga de la infancia, y luego, mientras todos ibais y venias ha llegado septiembre, y las obras. Sí, las obras, porque ante la imposibilidad de vender para comprar una casa mas grande, pasando por la locura que me dio de alquilar para a su vez alquilar otra mas grande y darme cuenta de que tras un día de poner el anuncio todo el mundo se quería quedar con mi casa, se me puso la cabeza otra vez en su sitio y pensé que hasta que no amaine la crisis económica es mejor no menearse, y en todo caso hacer algún apaño, mas que nada por cambiar, por verla mejor y seguir disfrutando en ella los años que hagan falta.
Y en estas estoy, de mudanza a casa de mis padres hasta que acaben de pintar y entarimar…y entre medias pensando en que voy a hacer el mes que viene ¿me cojo el paro y me voy de vacaciones?, ¿no me lo cojo y trabajo en lo primero que me surja?, ¿me lo cojo y me gasto la pasta en cursos de postgrado?, y si me cojo el paro, para cuando vuelva ¿encontraré trabajo?

Viene hoy un reportaje en el periódico que se titula: “La precariedad laboral es nefasta para la salud”. No me jodas!, no, si ya sospechaba yo algo… Termino de leérmelo y decido que hoy voy a currar lo menos posible y a saltarme la dieta, que con todo no se puede.

Aqui dejo un poco de musiquita sueca, como mis muebles nuevos.


MixwitMixwit make a mixtapeMixwit mixtapes