Después de varios meses de natación, había llegado la hora de dar el salto. De poner el físico a prueba, y ya no me valía ni el aeróbic, ni el fitness, ni tonterías de esas. Y,¿hay algún deporte mas duro que el ciclismo?, definitivamente NO.
Indescriptibles, insufribles, inhumanas, insoportables, incurables, in...,in...., me quedo sin adjetivos para describir las agujetas que sufrí después de mi primera clase de spinning. Una sola sesión bastó para dejarme rota por completo durante algo mas de una semana. Joder, ¡que dolor!.
Mi pensamiento a cada paso, cada escalón, cada sentarme y levantarme, durante esa semana fue: !Me cago en la puta virgen y la madre que parió a la bici!!. Fue horrible, una tortura: como si a cada movimiento de mis piernas me las estuvieran apuñalando con cuchillos cebolleros...
Nada me sirvió para calmarlas, ni bebidas isotónicas, ni agua azucarada, ni andar, ni el ibuprofeno 600, ni pollas en vinagre, nada te las quita.
En estas ocasiones es cuando te arrepientes de vivir en un 3º sin ascensor y te das cuenta de que la ciudad no esta hecha para discapacitados, que es lo que fui durante una semana. Todo son escalones, no hay rampas por ningún lado y las escaleras del metro están muy duras cuando caes rodando por ellas...
después de la caída tuve que ir al médico para pedirle, casi con lagrimas en los ojos, piedad y que me hiciera un justificante para no ir al curso del paro. No podía con mas escalones. Salí de la consulta con mi justificante y con una inyección de analgésicos para caballo, en el culo, dispuesta a pasar cuatro días encerrada en casa.
Durante esos días hice memoria sobre todos los deportes o ejercicios que he practicado y ninguno jamás, me ha hecho sufrir tanto.
Veamos: en ballet nos obligaban a despatarrarnos de una forma inhumana y a hacer cientos de abdominales seguidas (supuestamente para brincar mas alto). En sevillanas teníamos unas sesiones de castañuelas que terminabas con los brazos hechos trizas. En judo, los golpes sobre el tatami me daban dolor de cabeza. En patinaje, las piernas sufrían, pero eran mas duras las caídas sobre el cemento pulido. Jugando a voleibol los puños se me quedaban hechos papilla y jugando al fútbol las espinillas. La natación, el aeróbic y el fitness me dejan exhausta, pero te recuperas enseguida. Nada de esto se le puede comparar.
Uhmm... quizás el sufrimiento mas parecido al spinning son los últimos dos kilómetros de la San Silvestre Vallecana...., pero no, ni de coña. Claro que no he probado la maratón....
Mira que me lo advirtió la monitora: que si era la primera vez que no forzara.
¿Forzar yo?, pero si tengo unos cuadriceps de acero, y unos gemelos envidiables , además que no es la primera vez que me subo a una bici, oiga, un respeto, que llevo toda la vida dándole a los pedales.
De hecho, la clase no me pareció para tanto, dura, pero no las exageraciones que había oído. Pude con toda la carga en la bici y no me faltó la respiración, ¿que mas podía pedir? salí orgullosa y contenta. La alegría me duró 24 horas. Me podía haber dejado el orgullo en casa ese día.
La buena noticia es que, una vez que se pasan las agujetas torturadoras, y sigues haciendo bici, ya no te vuelven a doler igual. Ya llevo un mes y pico y ahora si que estoy empezando a tener piernas de acero. No hay dolor.
Quedáis advertidos.
Y por cierto, ya que toda la musica que ponen en las clases es el típico chunda chunda machacón, porque no poner del bueno:




